Aunque no es lo más sano, ni debería normalizarse, es habitual observar cómo, en muchas parejas, se desarrollan dinámicas tóxicas compuestas por conductas basadas en faltas de respeto.
Existen diferentes formas de gestionar estas conductas, y hoy nos vamos a centrar en la forma más sencilla y rápida de eliminarlas: previniéndolas.
Más vale prevenir que curar
Es evidente que, cuanto antes se trata un asunto, más fácil es solucionarlo.
Se han visto diversos ejemplos de serios problemas en las conductas de personas, que se desarrollaron por no pararlas a tiempo, o incluso reforzarlas. Programas de televisión como “Súper Nani” o “Hermano mayor”, eran un reflejo de lo que ocurría cuando se permitían ciertas conductas durante la infancia, y no se corregían.
¿Extinguir, o ignorar?
Recuerda: en cuanto a faltas de respeto, recibir una y no poner un límite, es lo mismo que invitar a que esta se repita.
Algunos expertos aconsejan utilizar la extinción como forma de eliminar una conducta, y algunas personas malinterpretan este consejo.
La extinción se basa en dejar de premiar una conducta que anteriormente era reforzada, mas no implica “no hacer nada”. Así hay quienes simplemente no contestan ante una falta de respeto, y terminan permitiendo que estas faltas se repitan y aumenten.
Puedes leer más sobre la extinción en este artículo.
¿Cómo extinguir la conducta?
En lo que se refiere a una falta de respeto, es aconsejable que los limites sean verbales y conductuales. Por una parte, debes indicarle a tu pareja cual ha sido la falta de respeto, como te ha hecho sentir, y por qué.
Por otra parte, también deberías limitar algun tipo de actividad que tuvieseis por hacer en ese momento o próximamente, como dejar de ver la película que estabais disfrutando, o irte a tu casa y alejarte de tu pareja durante unas horas. Esto implica dejar de reforzarle, y asociará su falta de respeto a la sensación de perder algo que le gusta.
Enfréntate a tus emociones.
Durante los primeros meses de relación, se comienza a desarrollar la dinámica de la pareja. Esto es, como va a funcionar la misma: conductas, reacciones, formas de gestionar los conflictos, tipo de intimidad, etc.
En estos primeros meses, es habitual estar en la fase de “luna de miel”, compuesta por emociones intensas, agradables y placenteras, que deseamos mantener a toda costa.
Es aquí donde se genera una clásica disonancia cognitiva, en cuanto se presentan las primeras faltas de respeto: por un lado sabes que debes poner un límite a dicha falta de respeto, pero por otro, temes que hacerlo arruine la paz y el ambiente de película. Generalmente, las personas solucionan dicha disonancia con pensamientos del tipo “solo ha sido una vez.. seguro que no se repite”, o “No voy a ser tan quisquilloso… Ha sido un gesto muy simple, no debería llamarle la atención por esto”. Lo cierto es que, como ya vimos, no limitar una pequeña falta de respeto, es permitir que se produzcan otras mayores.
Por ello, debes extinguir la conducta en cuanto esta aparezca, para prevenir que se repita, aumente, y destruya tu pareja.
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