Finales de agosto, y los padres, así como los más pequeños, están pensando en lo que se avecina… Como decía el famoso “jingle”: “Volver a empezar, otra vez… volver a encontrar, los viejos amigos…”, y todo ello a causa de un fenómeno conocido como “la vuelta al cole”.

Para algunos niños este momento implica felicidad, pero para otros supone un momento difícil basado en dejar atrás la libertad, retomar responsabilidades, madrugar, hacer deberes, o estudiar para tediosos exámenes… Para ellos está dedicado el artículo de hoy; os daremos tres consejos que harán esta etapa más llevadera.

Apoyo y empatía.

El primer consejo es probablemente el más previsible, pero a la vez el más importante. Tu menor al cargo debe sentir que puede contar contigo, y que comprendes como se siente. Muchos adultos entienden el hecho de ir al colegio como algo ameno para el niño, pero desconocen que la realidad es totalmente opuesta; muchos niños padecen bullying, indefensión aprendida por el fracaso escolar, o incluso ansiedad por la vuelta al cole, y lo que es peor, no se atreven a confesárselo a sus padres o tutores.
El apoyo es en este aspecto, una doble herramienta, pues no solo ayudará al niño a sentirse mejor, sino que le permitirá abrirse y confiar en ti.

Inicios progresivos.

Los cambios son notables cuando se pasa del periodo estival al escolar. En el primer periodo, los jóvenes no suelen tener que madrugar, tampoco preocuparse de hacer tareas escolares, y no se sienten presionados por lograr un resultado académico.
Por ello, es importante introducirles en dichos cambios de forma progresiva. Por ejemplo, empezando por acostarles cada cinco dias un poco antes horario al que están acostumbrados, o ponles pequeñas tareas (adecuadas a su edad y nivel escolar) para hacer después de comer.

Refuerza las conductas.

Muchos niños se sienten desmotivados por que sus padres no premian sus comportamientos.  Es más, los dan por hecho, cuando para el menor supone un esfuerzo. Comentarios del tipo “Es lo que tienes que hacer”, después de que el menor saque una buena nota, le van mermando las ganas de seguir esforzándose y hacen menos atractivo e interesante esforzarse académicamente.
Por ello, premiar sus esfuerzos con conductas cariñosas, afectuosas y cercanas, es una apuesta segura para que el menor siga esforzándose y mantenga un vínculo sano con su carrera académica, en la actualidad, y en el futuro.

Mi hijo no quiere estudiar.

¿Tu hijo no se esfuerza en el colegio?, ¿No sabes que hacer para que vuelva a tener ganas de estudiar? En la consulta de psicología Mayte Rodríguez somos expertos ayudando a los menores también en el entorno académico. Tus hijos están en las mejores manos. Os esperamos.