Y es que, los trastornos de la personalidad se caracterizan por afectar a las relaciones sociales, generando conductas disfuncionales o alejadas de lo que se espera en una persona. Puedes leer más sobre los trastornos de la personalidad aquí.

No obstante, conviene entender algunas características de estos trastornos, para ofrecer a quienes los padecen, un trato empático y justo.

En el presente post, vamos a conocer algunos de los motivos que llevan a un menor a convertirse en un acosador.

¿Qué es un trastorno de la personalidad?

En palabras coloquiales, padecer un trastorno de la personalidad es desarrollar una serie de rasgos propios, que generan dificultades en áreas importantes como podrían ser los estudios, el trabajo, o las relaciones de amigos o de pareja.

La paja en el ojo ajeno.

Los trastornos de la personalidad son egosintónicos, esto quiere decir que la personalidad se encuentra en sintonía con lo que el sujeto considera como “normal”. Dicho de otra forma, quien padece el trastorno entiende que sus conductas y reacciones son normales, y están justificadas, y por ello las consecuencias destructivas de las mismas son culpa de los demás.

No son cosa de niños.

Otro aspecto importante es, entender que no se puede diagnosticar un trastorno de la personalidad a un menor, porque su personalidad aún se está desarrollando.
Si bien pueden detectarse patrones propios de determinados trastornos en menores, no es posible asegurar que el menor vaya a desarrollar ese trastorno. Por ello, se puede apoyar y ayudar al niño o niña con los problemas que su situación actual le esté generando, pero nunca diagnosticarle un trastorno.

Los trastornos de la personalidad son comunes.

Se estima que entre el 4% y el 19% de la población adulta padece algún tipo de trastorno de la personalidad.
El más común en la sociedad es el Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva (no confundir con TOC por ansiedad), mientras que, el que más demanda tratamiento es el Trastorno límite de la personalidad (TLP).
Una de las diferencias entre ambos es, que el Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva, es menos dañino que el TLP, por lo que muchas personas los padecen sin pedir ayuda.

No es una enfermedad.

Los Trastornos de la personalidad no son una enfermedad, por eso no necesitan una cura. Quienes los padecen deben superar la barrera de la egosintonía, entendiendo que su personalidad les genera problemas, y trabajando para que esta sea en la medida de lo posible, adaptativa a la sociedad.

Creo que tengo un trastorno de la personalidad.

En la consulta de psicología Mayte Rodríguez somo expertos en diagnosticar, y tratar los trastornos de la personalidad. Si sientes que puedes estar padeciendo alguno de estos trastornos, estaremos encantados de asesorarte y ayudarte. Te esperamos.