Cuando asumimos que no volveremos a estar con esa persona tan relevante, puede que vivamos momentos de enfado o de profunda tristeza.

Dos de las fases del duelo son la ira y la depresión, caracterizadas respectivamente por las emociones anteriormente mencionadas.

En el artículo de hoy abordaremos estas dos fases, y tendremos en cuenta una serie de elementos para comprenderlas.

Enfadarse por perder a alguien.

La ira, supone un malestar dirigido hacia nosotros mismos, hacia la persona que hemos perdido, o hacia el entorno. Esto quiere decir que, podemos enfadarnos con casi cualquier persona, evento, o situación que haya podido influir de manera directa o indirecta en la pérdida del ser querido. Esto puede tener sentido, pero es importante aclarar la siguiente pregunta…

¿Por qué me enfado?

Durante el duelo, pueden aparecer razonamientos de injusticia, o posibles soluciones tardías a la pérdida. Podemos llegar a pensar “Si se hubiera cuidado más, aun estaría con nosotros”, o “No he sabido cuidarla como merecía, y ahora nunca podré volver a verla”, o incluso “Si los médicos la hubieran tratado mejor, seguramente aun estaría aquí”. Dichos enfoques cognitivos generan sensaciones de enfado, puesto que los atribuimos como culpables de la situación que generó dicha perdida.

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Depresión: ¿Fase o trastorno?

Por otra parte, está la fase de depresión, caracterizada por una tristeza intensa y profunda.
Es importante matizar que lo que se refiere a la fase de depresión, no implica necesariamente al trastorno de depresión mayor, aunque puedan compartir elementos.
Como aclara Robert A. Neimeyer en su libro “Nuevas técnicas de terapia del duelo” (puedes leer un fragmento en el siguiente aquí), algunas diferencias entre la fase y el trastorno de depresión mayor, son que en en el duelo, el dolor suele estar relacionado con la persona fallecida y puede aparecer en oleadas. Puede haber momentos de tristeza intensa y, al mismo tiempo, momentos de calma, recuerdos agradables o incluso cierta capacidad para disfrutar. La autoestima suele mantenerse relativamente preservada.
Por otra parte, En la depresión mayor, el estado de ánimo deprimido y/o la pérdida de interés y placer tienden a ser más generalizados. Pueden aparecer sentimientos persistentes de inutilidad, culpa excesiva, desesperanza, pérdida generalizada de interés, alteraciones importantes del sueño o apetito y pensamientos recurrentes sobre la muerte o el suicidio
No obstante, el duelo puede dar lugar al trastorno, o de forma inversa, padecer el trastorno puede agravar el duelo.

Me encuentro deprimido.

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